lunes, noviembre 12, 2007

El rico Guacamole



Hay muchos sacrilegios (culinarios) en esta vida: uno de ellos es comer guacamole de lata (y que encima sostengas que está rico); es ofender las pupillas y privar la boca de unos sabores y aromas refrescantes y muy juguetones. Yo lo aprendí a hacer a partir de una receta del libro Afrodita de Isabel Allende. Se adapta según los gustos y se puede prescindir del picante cuando se trata de... sensibles paladares europeos. Yo, en unos ataques indígenas cada vez más frecuentes, añado cada vez más pimientitos picantes. No sé dónde terminaré con esto...

Cómo prepararlo:
Escoger un aguacate muy maduro (se puede comprar uno varios días antes y se le deja madurar fuera de la nevera). Picar una cebolla pequeña, un tomate maduro (los tomates tampoco se conservan en la nevera – luego saben a pienso) un pequeño chile (o la cantidad que te apetezca) y un pequeño manojo de cilantro picado. Mezclar estos ingredientes y dejar macerar al menos media hora en un plato de barro con un chorro de aceite, sal y pimienta (optativa). Unos minutos antes de servir pelar el aguacate, rociarlo bien con limón o lima y aplastarlo en un plato con un tenedor; tiene que quedar grumoso. Mezclar con la ensaladita picada y servir con tortillas calentitas o nachos.

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