miércoles, septiembre 12, 2007

El rico asado del domingo


El domingo en Atenas huele a (pollo) asado y el (pollo) asado a domingo en Atenas.
Eso es lo que pasa con un plato dominguero, como la paella en Valencia y el cocido en Madrid. La receta básica es siempre la misma, pero, milagrosamente, ninguno sabe igual. La tradición requiere que se le añada limón en rodajas, aceite de oliva, sal y pimienta; y un poco de orégano quizás. Yo he sido siempre rebelde y cada vez que lo preparo añado algo más o algo menos; siempre quiero probar ese nuevo ingrediente o aquel, no siempre a favor del resultado final, claro, pero así lo requiere la aventura de la cocina…
Aparte de los ingredientes lo que sí cuenta también es la cocción, y no me refiero solamente a la materia prima, la temperatura y el tiempo, sino al recipiente: la gastra
es el recipiente ideal para todo tipo de carne asada: queda crujiente y dorada por fuera mantieniendo todos sus jugos por dentro.
Este pollo semi-experimental lo he preparado de la siguiente manera: Elegí un pollo ecológico pequeño, de un kilo doscientos aproximadamente. Lo limpié bien por dentro y por fuera quitando restos de pelos y a continuación lo lavé debajo del grifo y lo sequé bien con papel de cocina. Lo froté con un poco de sal gorda y lo unté con un chorro de aceite de oliva, una cucharada sopera de mostaza casera, dos cucharadas de reducción de zumo de granada (pomegranate molasses en inglés – ver la nota al final), la ralladura y el zumo de una lima, una buena pizca de polvo de gengibre seco y otra de pimienta. Lo dejé en la gastra tapada y mientras tanto pelé y corté las patatas en trozos grandes, las mezclé bien con las manos frotándolas con sal, aceite y pimienta y las eché también en la gastra alrededor del pollo. Coloqué la gastra luego en horno precalentado a 250 grados durante 15 minutos y otros 45 minutos a 200 grados. Saqué el asado del horno y lo trinché pasados unos 10-15 minutos.


Pomegranate molasses es una reducción de zumo de granada. Se trata de una especie de sirope espeso de sabor agridulce y un color rojizo oscuro, casi marrón, muy popular en Oriente Medio. Lo estuve buscando mucho tiempo en los mercados de Madrid y al final me lo trajo mi amiga Laura que lo encontró en un mercado de Viena. Si no tenéis una amiga que se llame Laura y se acuerde de vosotros cuando está de viaje en Viena, por lo que veo en Internet podéis simplemente reducir zumo de granada hasta que espese y quede aproximadamente un tercio de la cantidad original. Hay recetas que proponen incluir algo de azúcar y de zumo de limón, pero no creo que sea necesario.

Etiquetas: