martes, octubre 31, 2006

Dátiles rellenos


Los dátiles son para mí una de las frutas más interesantes y más ricas que hay, sobre todo porque "balancea" entre la fruta y el dulce. Admite varias combinaciones, que en principio, extrañan: dátiles con béicon (el famoso aperitivo presente en casi todos los cócteles) dátiles con queso, con nueces, como relleno de bollos y bizcochos, o tortilla de dátiles, un plato egipcio. El otro día probé también un dulce casero exquisito traído de Marruecos: una especie de empanadita minúscula en forma de concha rellena de una crema de dátil. Exquisita y hecha con mucha maestría.
El sábado pasado que quería poreparar un postre rápido y ligero rellené unos dátiles con queso fresco tipo Philadelphia en el que había desmenuzado unas galletitas amaretti. La combinación era muy buena pero la próxima vez los probaré con ricotta que tiene un sabor más natural todavía.

martes, octubre 24, 2006

Los buñuelos "callejeros" de Mallorca




Creo que casi más agradable que intentar encontrar o hacer algo ya premeditado es descubrirlo así, de repente, sin esperarlo. Sonará quizás simple, pero me entusiasmó ver un puesto en una calle peatonal de Palma de Mallorca, donde una señora preparaba buñuelos allí mismo y los iba dejando en un recipiente gigante. Mmmm, un recipiente gigante lleno de buñuelos en el que me hubiera apetecido nadar (como a Obelix en la marmita cuando era pequeño - a mí tampoco me dejaron). Nos conformamos así con una bolsita de papel llena (por muy poco tiempo) de buñuelos calentitos espolvoreados de azúcar y canela. Fue, definitivamente, la sorpresa del día.
Estos buñuelos, crujientes por fuera y blandos en el interior, me recordaron los que se hacían en mi casa (y que se siguen haciendo, aunque no tan a menudo). Como no tengo la receta de los de la foto, daré esa que conozco. No hay cantidades porque siempre se han hecho a ojo.

Buñuelos rápidos para desayunar los domingos

En un recipiente se mezcla 1 lata de agua con gas (o soda water) con un chorrito de leche, una pizca de sal y harina de trigo hasta que se forme una masa menos espesa que la del bizcocho, pero más espesa que la de los crepes, por ejemplo. Se fríen cucharadas soperas de esta masa en aceite de oliva. Cuando están todavía calientes se rocían con miel o se espolvorean con azúcar y canela. En una versión más light se podrían hacer a la plancha, pero tardan más y, ¿por qué no decirlo? no están tan ricos.

Tomates secos en aceite de oliva






Mi madre me mandó una ristra de tomates secados al sol (de Atenas) que compró en un mercadillo ecológico. Para prepararlos, he seguido las instrucciones de la persona que los cultivó y secó y creo que el resultado merece mucho la pena. De momento los he utilizado para dar un sabor más intenso a un plato de carne con tomate, pero también se pueden tomar solos, como aperitivo, encima de una lonchita de pan. Seguro que dan también mucho carácter (y color) en una ensalada.
Se me ocurriría también rellenarlos (¿de queso fresco?) pero habría que experimentar primero un poquito…

Cómo preparar los tomates secos
Dejar los tomates en remojo (yo utilicé agua mineral para evitar que absorban quizás el olor a cloro del agua del grifo – aunque supongo que tampoco sería tan perceptible) durante 4 – 5 horas. Dejar los tomates escurrir otras tantas. Colocarlos en un recipiente, rellenar con aceite de oliva, añadir un diente de ajo y una hojitas de albahaca. Supongo que con el aceite como conservante se conservan mucho tiempo pero no lo puedo saber todavía.
Los aromas al abrir el bote son envolventes y el efecto visual es precioso. Merece la pena probarlo.

jueves, octubre 19, 2006

Tarta de piña



Esta tarta de mousse de piña es un postre muy ligero, ideal para terminar una cena con amigos. Es una receta que me pasó mi tía hace ya muchos años. Ella solía hacerla con cereza en vez de piña, pero yo encuentro el sabor de esta fruta tropical mucho más interesante. En todo caso, se trata de experimentar un poco y descubrir nuevos sabores. Aquí va la receta:

Para la base: - Una base de bizcocho genovesa hecho en casa - el que se vende preparado (por lo menos los que he probado hasta ahora) suele tener un sabor un poco rancio y creo que estropearía cualquier mousse por muy rica que fuera.
- Un vaso de zumo de piña preparado
Para la mousse: - 1 lata de leche evaporada (de marca Ideal en España) de 410 gr. Cuidado, no se trata de leche azucarada. Es simplemente una leche envasada en lata que contiene menos agua.
- 1 lata mediana de piña en su jugo
- Zumo de medio limón
- 1 sobre de gelatina con sabor a piña
- 1 taza de las de café de azúcar glas

En primer lugar hay que dejar la lata de la leche en el congelador durante una hora aproximadamente. Mientras tanto, rociamos el bizcocho con el zumo de piña. En cuanto la lata de leche esté muy fría batimos con las varillas el contenido hasta que se suba bastante. No se va a montar como la nata porque tiene menos cantidad de materia grasa, pero va a ganar mucho en volumen. Hervimos medio vaso del jugo de la piña en lata y disolvemos la gelatina dentro mientras todavía esté muy caliente. Vamos echando la mezcla de la gelatina en la leche poquito a poco y sin parar de batir. Añadimos el zumo de limón y el azúcar y mezclamos con la batidora. A continuación cortamos la piña en trocitos pequeños (la cantidad depende más bien de nuestro gusto) y la añadimos a la mezcla. Cubrimos el bizcocho con la mousse y dejamos la tarta en la nevera por lo menos 3 - 4 horas. Creo que siempre está mejor al día siguiente cuando ya se hayan "juntado" todos los ingredientes. Se podría cubrir con nata montada, pero hace tiempo que he dejado de hacerlo porque así resalta más el sabor de la piña.
Y una cosita más: No intentéis utilizar piña fresca (ni su zumo) porque la mousse no va a cuajar.

martes, octubre 10, 2006

Los primeros sabores



Este es el patio de mi abuela en Creta. Es allí donde nos reunimos todos los veranos y es de esos lugares donde se saborean todavía sabores primarios; nueces frescas, miel y hierbas silvestres. Y ¿cómo no? Las famosas empanaditas de queso de cabra que prepara la abuela de 100 en 100 (tienen mucha demanda y no le queda más remedio que contarlas) y que a mí, por mucho que lo intente en Madrid con ingredientes traídos de allí, no me salen igual. Será el aire, seguramente... Estas empanaditas se suelen servir con miel y las tomamos tanto para desayunar como de postre. Tienen un sabor elegante y al mismo tiempo intenso, con carácter, que obliga a que participen todos los sentidos: En una lámina de masa finísima se esconde una capa también muy fina de queso que se empapa ligermente con la miel que se echa por encima cuando todavía están calientes.
En el patio se ven ya puestos los cacharros para empezar a preparar las empanaditas.
Como todas las noches, se apuntarán muchos a la cena...

lunes, octubre 09, 2006

Uvas con queso... saben a beso



Este fue uno de los platos que preparamos para el cumpleaños de Manuel. Tuvimos que vaciar el queso con mucho cuidado (en este caso un buen manchego, pero también lo hemos probado con éxito con graviera de Creta y con Idiazábal) y luego utilizarlo como cestita natural para colocarlo dentro cortado en cubitos. Las uvas han de ser rojas. Miammm...